Marcos 1:35
Cuando el sueño se va, puedes hablar con Dios
La madrugada puede ser un encuentro con Dios, y el descanso que sigue, un acto de confianza.

Abres los ojos. Todavía está oscuro. Miras la hora y piensas: «Se me espantó el sueño». La casa permanece en silencio, pero tu mente empieza a llenarse de pendientes, preocupaciones y nombres de personas que amas.
En ese momento también puedes hacer espacio para una conversación con Dios.
La Biblia cuenta algo de Jesús:
«Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba».
—Marcos 1:35, RVR1960.
Jesús había estado atendiendo a muchas personas. Había necesidades, enfermedades y gente buscándolo. En medio de todo, apartó un momento para estar con su Padre.
Su ejemplo nos invita a darle un lugar a la oración antes de que las ocupaciones reclamen nuestra atención. La madrugada puede ofrecernos ese espacio: menos interrupciones, silencio y tiempo para expresar lo que llevamos dentro.
Orar también es una manera de amar a quienes todavía están dormidos.
Puedes presentar delante de Dios a tus hijos, tu pareja, un amigo que está pasando por dificultades o alguien que necesita tomar una decisión. Eso es interceder: pedir por otra persona, confiando en el cuidado de Dios.
Efesios 6:18 nos anima a perseverar en la oración por los demás. En la lucha espiritual, acudimos a Dios para pedir fortaleza frente a la tentación, sabiduría y firmeza en la fe.
No necesitas interpretar cada despertar como una señal o un ataque. Tampoco debes sentir culpa por volver a dormir. El Salmo 4:8 recuerda que descansar en paz también expresa confianza en Dios.
Pero si esta noche despiertas, puedes aprovechar unos minutos: agradece algo, entrega una preocupación y ora por alguien. No hacen falta palabras complicadas. Puedes empezar así: «Señor, aquí estoy. Esto es lo que llevo en mi corazón».
Después, descansa.
La madrugada puede ser un encuentro con Dios, y el descanso que sigue, un acto de confianza.
Oración
Señor, enséñame a buscarte en el silencio. Cuida a quienes amo, fortalece mi fe y ayúdame a descansar confiando en ti. Amén.

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