DEVOCIONAL 18LECTURA · 3 MIN

Hechos 16:25–26

Puertas abiertas en la noche

Pablo y Silas adoraron con heridas y cadenas. Su esperanza alcanzó incluso al hombre encargado de vigilarlos.

Pasaje bíblicoHechos 16:16–34

La historia

En Filipos, Pablo liberó a una joven explotada por sus amos. Al perder su ganancia, ellos acusaron a Pablo y Silas. Los golpearon, encarcelaron y sujetaron sus pies.

Cerca de la medianoche, los dos oraban y cantaban. Un terremoto abrió las puertas y soltó las cadenas. El carcelero, creyendo que todos habían escapado, estuvo a punto de quitarse la vida. Pablo gritó que no se hiciera daño. Aquella noche el hombre y su familia escucharon el evangelio, atendieron las heridas de los prisioneros y fueron bautizados.

Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.

Hechos 16:25–26 · Reina-Valera 1960

Lo que aprendemos

La adoración no fue una técnica para provocar el terremoto. Fue una declaración de lealtad antes de saber qué ocurriría. Cuando las puertas se abrieron, Pablo y Silas no usaron su libertad para destruir al carcelero. El verdadero milagro no fue únicamente salir de prisión, sino transformar una situación injusta en oportunidad para salvar una vida.

Pasos para esta semana

  1. Adora aun antes de ver cambios.
  2. Considera cómo tus decisiones afectan a quienes están bajo presión.
  3. Usa una oportunidad de libertad para servir.

Para conversar

  • ¿Tu adoración depende de que las puertas ya estén abiertas?
  • ¿Quién observa cómo atraviesas esta noche?

Oración

Señor, recibe mi adoración en medio de esta noche. Que mis heridas no destruyan mi compasión ni mis cadenas apaguen mi esperanza. Usa mi conducta para acercar a otros a tu vida. Amén.

Comunidad

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