Daniel 3:25
La cuarta persona
Tres jóvenes entraron al horno por mantenerse fieles. Dentro del fuego, el rey vio que no estaban solos.
La historia
Nabucodonosor levantó una estatua de oro y ordenó que todos se inclinaran. Sadrac, Mesac y Abed-nego se negaron. Respondieron que Dios podía librarlos, pero que, aun si no lo hacía, no adorarían la imagen.
El horno fue calentado y los tres fueron arrojados atados. Entonces el rey se levantó sorprendido: veía a cuatro personas caminando libres en medio del fuego. Cuando salieron, las llamas no los habían consumido ni dejado olor en su ropa. El fuego destruyó las cuerdas, pero no destruyó a quienes confiaban en Dios.
“Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.”
Daniel 3:25 · Reina-Valera 1960
Lo que aprendemos
La fe madura no intenta controlar a Dios. Dice: Él puede librarnos, y seguiremos siendo fieles aun si el proceso es distinto a lo esperado. Su presencia no siempre evita el horno, pero transforma la manera en que lo atravesamos. Algunas pruebas queman ataduras y revelan una compañía que antes no conocíamos.
Pasos para esta semana
- Define un valor que no estás dispuesto a negociar.
- Busca compañía de personas que también quieran permanecer fieles.
- Recuerda una ocasión en que Dios estuvo contigo en la dificultad.
Para conversar
- ¿Qué estatua exige una lealtad que pertenece a Dios?
- ¿Puedes reconocer su presencia en el proceso?
Oración
Dios, dame una fe que permanezca cuando haya presión. Si debo atravesar el fuego, camina conmigo, rompe mis ataduras y permite que mi vida dé testimonio de tu presencia. Amén.
Comunidad
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